Traducción: Rosselyn Evies; revisado por Valdemar W.Setzer
Valdemar W.Setzer
Dpto. de Informática, Universidad de São Paulo, Brasil
http://www.ime.usp.br/~vwsetzer
Original: 15 de mayo de 1994; última revisión/adición: 15 de septiembre de 2014 /revisión de esta traducción: 6 de julio del 2023
En su edición del 16 de mayo de 1994, la revista Newsweek publicó un artículo de portada titulado "Hombres, mujeres y ordenadores: la brecha de género en la alta tecnología". Una antigua alumna mía, Dilma Menezes da Silva, que entonces cursaba su doctorado en una universidad estadounidense, pidió mi opinión sobre el tema. Este texto se basa en la respuesta a su pregunta, que también fue enviada a la antigua lista Ethics-L, dedicada a la ética en la informática. Lamentablemente, tuve que ser extremadamente breve.
Para examinar la pregunta "¿por qué los hombres se comportan de forma diferente a las mujeres en lo que respecta a su uso e interés por los ordenadores?" hay que empezar por observar cuáles son las diferencias esenciales entre los géneros. Como no soy psicólogo, no voy a tratar las abundantes teorías psicológicas tradicionales sobre el tema, como por ejemplo la de Jung, que tiene en cuenta las diferencias entre "animus" y "anima". Más bien, me basaré en mis propias observaciones y en las de mi mujer (médico) y en el sentido común. Las consideraciones escritas a continuación se aplican a las diferencias en general. No pueden aplicarse a individuos concretos, a menos que sirvan de base para observaciones posteriores.
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1. Cuerpo físico
Existe un hermoso grabado en cobre (Kupferstich) de Alberto Durero, fechado en 1504, "Adán y Eva" (Museo de Bellas Artes de Boston) que muestra muy bien las conocidas diferencias, como la estatura, la musculatura (comparese los muslos de las piernas); Adán tiene una figura atlética que muestra más potencia), etc. L.Vogel, en su libro Der Dreigliedrige Mensch ("El hombre trimembrado", 2ª ed., Dornach: Philosophisch-Anthroposophisch Verlag, 1979, lámina X) aporta un dibujo de G.Späth que sustituye las figuras de Durero por esqueletos, exactamente en la misma postura del grabado original. Ahora se pueden apreciar diferencias asombrosas en la curvatura del cráneo, la formación del tórax y las proporciones de la pelvis. Las articulaciones de la figura femenina son más laxas. El esqueleto femenino da la impresión de ser más redondo, el otro más anguloso y rectilíneo. La diferente constitución física se manifiesta en las distintas formas de andar: los hombres caminan de forma recta, las mujeres siguen moviendo las caderas de forma redondeada. Se tiene la impresión de que la figura masculina se dirige más hacia su exterior, la femenina más hacia el interior. Si se hace un gesto redondo y abrazador con los brazos, tocando las manos al frente del cuerpo, se obtiene el típico gesto femenino de unir, recoger, mecer (recuérdese la hermosa Madonna Sixtina de Rafael de 1512, Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde; obsérvense los rostros de los aún no nacidos que rodean a la madonna).
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2. Voluntad, acciones
Los hombres tienden a ser más activos y agresivos, viviendo más en la esfera motriz, con un mayor sentido práctico en cuanto a objetos concretos. Las mujeres tienden a ser más pasivas, con una mayor actividad interior; son muy prácticas en cuanto a los objetos subjetivos (como la comida, que implica el gusto).
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3. Sentimientos
A los hombres les suelen mover los desafíos a sus límites individuales. Las mujeres tienden a orientarse más hacia lo social y lo familiar. Es típico que estas últimas sepan cómo duermen sus hijos y qué les gusta comer, algo que en general resulta extraño a los varones. Los hombres tienden a dominar más las acciones que emprenden basándose en los sentimientos; mantienen más distancia con aquellas.
4. Pensamiento
Se podrían resumir las principales diferencias aquí con dos palabras: los hombres tienen tendencia a un pensamiento más analítico, las mujeres a uno más sintético. (Comentando estas ideas con mi mujer, me dijo: "¿Ves? ¡Ya lo estás clasificando todo!"). Al igual que con los sentimientos, el pensamiento de los hombres tiende a ser más objetivo, abstracto, simbólico-formal, manteniendo las distancias. El de las mujeres tiende a lo subjetivo, integrando y tomando parte de lo que se piensa. Los hombres tienden a sacar conclusiones muy rápidamente, a las mujeres les gusta quedarse más tiempo en sus observaciones.
5. Sistemas
En 1917, en su libro Von Seelenrätsel (GA [Gesammtasugabe, Edición General] 21, 5ª ed., Dornach 1983, págs. 150-163), Los enigmas del alma Madrid: Editorial Rudolf Steiner, 2020, Rudolf Steiner amplió la clasificación sistémica habitual de los sistemas neuro-sensorial y circulatorio-respiratorio, añadiendo el sistema metabólico-motor. Pues bien, también podríamos caracterizar las diferencias de género diciendo que los hombres tienden a las partes neurológica, respiratoria y motora; las mujeres, a las otras tres. De hecho, las mujeres son en general más conscientes en sus sentidos, como darse cuenta de lo que lleva puesto otra persona, si había una flor bonita en la habitación, etc. El circulatorio es más interno que el respiratorio, que está en permanente intercambio con el exterior. El sistema metabólico, tan conectado con el circulatorio, es tan fuerte en las mujeres que tienen las fuerzas internas para generar, mantener y alimentar internamente a otro ser. (Una observación interesante es que los hombres están más sujetos a las enfermedades circulatorias, es decir, se podría imaginar que su sistema correspondiente no es tan "fuerte"). B.Lievegoed, en su libro Alte Mysterien und soziale Evolution (Stuttgart: Freies Geistesleben, 1991), resume todas estas diferencias diciendo que los hombres tienen sus fuerzas dirigidas hacia el mundo exterior, mientras que las mujeres las tienen dirigidas hacia el interior. Quizá los hombres no podrían soportar los dolores del parto...
6. Relaciones con las máquinas
Si utilizamos los apartados anteriores para formarnos una imagen de cada género, se puede entender por qué los hombres se relacionan mucho más con las máquinas que las mujeres. A los hombres les interesan sus aspectos mentales, es decir, por qué y cómo funcionan; a las mujeres, en general, les interesa más utilizarlas como herramientas y no se preocupan por "entenderlas". (Propongo un experimento: preguntar a cualquier grupo de personas cuántos hombres y cuántas mujeres saben cómo funciona un motor de combustión interna -para qué sirven los cilindros, las bujías, etc.-). A los hombres les interesa explorar agresivamente los límites de las máquinas; las mujeres, en general, se dan por satisfechas si las máquinas cumplen las tareas necesarias, y no muestran curiosidad por explorar otras formas más eficientes de hacer las mismas cosas. (Una vez observé a mi mujer haciendo mermelada de fresa; me di cuenta de que dejaba hervir las frutas hasta que el líquido que producían se evaporaba casi por completo. Inmediatamente se me ocurrió que si extraía el líquido — utilizando un colador para separar las frutas—podría hervir la mezcla mucho más rápido, conservando los nutrientes. El líquido extraído se utiliza como concentrado para zumos y para añadir al yogurt). "Y nunca más comimos mermelada de fresa de verdad, sólo compota..." [esta frase la tecleó mi mujer después de leer este ensayo].
7. Ordenadores
Son máquinas abstractas que simulan continuamente un tipo muy restringido de pensamiento simbólico-lógico y matemático: el pensamiento algorítmico. Así que ahora uno puede entender por qué Newsweek dijo que, según la National Science Foundation, "los hombres que obtienen títulos en ciencias de la computación superan a las mujeres en una proporción de 3 a 1 y la brecha está creciendo". Claro, esto significa que las diferencias generales que señalé antes aún no se han pervertido. Se cita a Sherry Turkle, del MIT, que ha dicho de los ordenadores que han llegado a representar "un mundo sin emociones", una imagen que parece asustar más a las chicas que a los chicos, añade Newsweek. Obviamente, el pensamiento formal y simbólico no tiene emociones, a no ser por la emoción de depurar, dominar a esa maldita máquina que se niega a hacer lo que uno le ordena, etc. — características típicamente masculinas.
Tengo un portátil antiguo y otro moderno. El primero con Word4 (no tiene disco duro) y el segundo con Word para Windows (esto se escribió en 1994). Estoy harto de decirle a mi mujer que podría hacer muchas más cosas, de forma más fácil y rápida si utilizara mi portátil. Ella se niega, diciendo: "Pero estoy tan satisfecha con mi viejo ordenador; hace todo lo que necesito, ¿por qué debería usar otro sistema? No quiero aprenderlo todo otra vez". Había intentado utilizar el ratón, pero como todo el mundo, tuvo problemas de coordinación al principio. Esto le bastó para no volver a intentarlo durante mucho tiempo. Newsweek cita a R.Anderson, autor de "Computers in American Schools" (Ordenadores en las escuelas americanas), para decir que "los chicos y las chicas se interesan por igual por los ordenadores hasta aproximadamente el quinto curso; a partir de ese momento, el uso por parte de los chicos aumenta significativamente y el de las chicas disminuye". Es una comprobación elaborada de lo obvio: es a esa edad cuando empiezan a desarrollarse las diferencias de género señaladas anteriormente. En general, las chicas se desarrollan mucho más rápido que los chicos. Conjeturo que esta diferencia de interés por los ordenadores es saludable y corresponde a diferencias "naturales" de un sexo a otro. Se estaría perturbando esta evolución individual "natural" si se obligara a las chicas a tener más interés y a los chicos a tener menos. Bueno, permítanme señalar aquí que estoy absolutamente en contra del uso de ordenadores antes de la escuela secundaria, en cualquiera de sus formas, pero este es otro asunto y ha sido objeto de libros y artículos (véase, por ejemplo, Setzer, V.W. Computers in Education . Edimburgo: Floris Books, 1989, mis artículos "An alternative view on why, when, and how computers should be used in education", el más reciente “Electronic media and education, at home and school: a synthesis of problems and recommendations” en mi sitio web también en portugués y muchos otros enlazados desde mi página principal).
Newsweek menciona que la primera programadora fue Lady Ada Lovelace, ayudante de Charles Babbage, y hace el siguiente comentario que, según mis observaciones anteriores, difícilmente podría ser más estúpido: "Si [Ada] se hubiera convertido en un modelo a seguir, quizá cientos de miles de niñas habrían pasado su adolescencia encerradas en sus dormitorios mirando pantallas". Afortunadamente, ¡¡¡fueron más sabias y no lo han hecho!!! [Ahora, con los portables y tablets con aceso a la Internet, la situación cambió]. A continuación, Newsweek cita a Marcelline Barron, administradora de la Academia de Matemáticas y Ciencias de Illinois, un internado mixto para alumnos superdotados (???). Barron lamenta que las chicas "se arreglen las uñas o se preocupen por el pelo" y afirma que "tenemos este tipo de expectativas para las chicas jóvenes. Deben estar limpias, deben estar tranquilas". Tal vez las niñas se preocupan por sus uñas porque sus padres y la escuela no les han dado otros intereses más sustanciales, como la formación artística y el amor a la lectura (ambas cosas, evidentemente, deberían darse también a los niños). Pero lo que me molesta de su afirmación es que se piense que las niñas se comportan a su manera típica por influencias culturales. En mi opinión, estamos ante un desarrollo "natural", no cultural. A las niñas y mujeres en general les interesa más la opinión ajena que a los hombres. Obviamente, el entorno desempeña un papel importante, pero he intentado demostrar que en las diferencias de género en el uso y el interés por los ordenadores intervienen características humanas profundas. Los maridos y las mujeres no deberían impacientarse con sus cónyuges: afortunadamente, cada uno se comporta como debe en lo que respecta a la "naturaleza".
Ahora bien, los seres humanos no son seres "naturales" puros; por eso he entrecomillado constantemente esa palabra. Esto significa que un individuo puede tener ciertas tendencias, pero puede superarlas por su propia voluntad. En este sentido, me gustaría decir que quizá una mezcla de las características masculinas y femeninas sería lo ideal. Los hombres no deberían dejarse dominar por su fascinación por las máquinas y por el pensamiento abstracto y analítico, permaneciendo inmersos durante horas en el mundo artificial, virtual e irreal de sus ordenadores, haciendo a veces cosas absolutamente idiotas. Recomiendo encarecidamente leer el artículo lleno de humor de George Hackett en Newsweek. Ejemplo: "Mi procesador de textos, por ejemplo, no sólo puede dar la vuelta a la primera letra de cada párrafo y ponerla en rojo, sino que ofrece 42 formas de hacerlo. He pasado muchas tardes instalando macros que hacen cosas como imprimir mi horóscopo en el reverso de los sobres. Esa sí que es una función valiosa". Por otra parte, las mujeres deben esforzarse y ser curiosas para entender la tecnología (sólo entendiéndola es posible ponerla en su sitio adecuado) y aprender novedades que puedan ser útiles.
El otro artículo de acompañamiento en Newsweek es de Deborah Tannen. Llama la atención sobre el hecho de que a las mujeres les encanta el correo electrónico (aunque sean objeto de horrendas referencias al sexo por parte de los varones - claro, ¿quién es el agresivo?). Evidentemente, ¡es una hermosa parte social de la informática! Una lista de correo electrónico une a personas con intereses comunes, de una forma que antes no era posible (recordemos el gesto femenino de abrazar). Y creo que la lista Ethics-L ha demostrado durante años que es posible mantener el nivel, la cortesía, el respeto y la buena voluntad en los sistemas de correo electrónico. Pero hay que abstenerse de volver el correo electrónico "demasiado masculino", en el sentido de dejar de lado la cortesía (no saludar y despedirse), enviar sólo textos telegráficos, superobjetivos, etc.
Propongo que los participantes lean los interesantes artículos de Newsweek y comparen su contenido con mis consideraciones. Como varón típicamente ambicioso, espero que puedan arrojar algo de luz sobre el tema, volviendo a algunas personas más conscientes de las diferencias "naturales" de género, haciéndolas más tolerantes con el otro sexo y conduciéndolas a la autoeducación.
Agradecería cualquier crítica o añadido que pudiera enriquecer este ensayo.
PS1 (Febrero de 1998): Que yo sepa, desgraciadamente la lista electrónica Ethics-L no funciona desde hace mucho tiempo.
PS2 (Sept. 2014): Desde el momento en que se escribió este ensayo, hace 20 años, con los smartphones y las tabletas, el Internet se ha vuelto accesible en cualquier momento y en cualquier lugar. Alrededor del 10% de todos los usuarios de Internet son ahora adictos a ella. [Hoy en día, 2023, es mucho peor]. La cantidad de tonterías, materiales irrelevantes y mensajes intercambiados sobrepasa enormemente la utilización útil de Internet. Las mujeres tienden más a los intercambios sociales que los hombres, y los hombres a los videojuegos violentos, el erotismo, etc. que las mujeres. Pero en general el uso de los ordenadores se ha extendido enormemente, independientemente del género. Con el uso de gráficos intuitivos, este uso se ha hecho muy fácil, pero sigo teniendo la impresión de que las diferencias de género siguen desempeñando algún papel, porque las diferencias básicas expuestas en este ensayo son universalmente válidas. En un hogar o una oficina con hombres y mujeres, cuando alguien tiene un problema al utilizar su ordenador, en general ¿a qué persona pide ayuda, a una mujer o a un hombre?
Original article: www.ime.usp.br/~vwsetzer/menwomen.html